Historia del Humor en España (6)

Y en 1917 aparece TBO que se convirtió en un éxito inmediato hasta el punto de que su propio nombre ha servido para denominar este tipo de publicaciones. Cuatro años más tarde aparece otra de las publicaciones señeras del humor cuyo éxito continúa aún en nuestros días, Pulgarcito.

Chiquilín, Macaco y Pinocho, que aparecieron más tarde también tuvieron buena acogida. A estas revistas siguieron otras como El perro, el ratón y el gato (1931) o Cascarrabias, esta última con una evidente animadversión por todo lo eclesiástico o monárquico, como La Traca (1931). Otra revista dura y crítica de esta misma época fue El Frailazo, editada en Madrid. En Barcelona se publica el Be Negre (La oveja negra) (1931) tremendamente crítica y satírica que aguanta, no sin muchas dificultades de todo tipo, hasta 1936. En esta época aparece otro de los grandes, Pocholo, aunque con una corta vida.

Durante la Guerra Civil se siguieron editando publicaciones de humor y satíricas pero, naturalmente, pasando por el filtro de los correspondientes departamentos de propaganda, siendo debidamente censuradas, cuando no dirigidas.

También los militares de ambos mando tuvieron sus propias publicaciones. Los del bando popular editaron Milicia Popular  (Diario del 5º Regimiento de Milicias Populares) y el bando nacional La Ametralladora (Semanario de los soldados). Muchos humoristas dejaron de trabajar y otros tuvieron que exiliarse. La Falange editó Flechas (1936) y Pelayos (1936) que posteriormente pasaría a ser Flechas y Pelayos (1938), para un público infantil y juvenil. “Por el Imperio hacia Dios” rezaba en su portada junto al nombre de la publicación. Costaba 25 céntimos. De aquella época es también Chicos (1938). Al año siguiente aparecería Maravillas, destinada igualmente al público infantil y juvenil, en formato apaisado, cargada  de propaganda del Régimen.

 

 

 

 

 

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