Pepe Ruiz

 

En su versión más popular, Pepe interpreta a un perenne cascarrabias, pero esta es la grandeza de los actores, de los buenos actores, que saben meterse el el pellejo de un personaje y nos lo hacen creer; porque nada más lejos de la realidad, en cuanto a carácter se refiere, Pepe es un tipo jovial, simpático y entrañable de principio a fin. Tengo ganas de fotografiarle, nos conocimos hace poco en un estreno de teatro producido y dirigido por dos buenos amigos comunes, y poco después de presentarnos pactamos esta sesión.

He llegado en hora, pero me resulta imposible aparcar, así que le llamo para anunciar mi puntualidad y el inconveniente que me va a demorar algunos minutos. Me indica la cercanía de un parking, que va a ser la mejor opción, y mientras nosotros vamos y volvemos, él se ofrece a bajar a recibirnos al portal.

Ya de vuelta, a pocos metros, le distingo en la puerta rodeado de algunos chavales que al reconocerle se han acercado a hablar con él.

Subimos juntos en un pequeño ascensor. Desde la puerta escucho, de ambiente, música clásica, mientras pasamos a un salón de aire colonial, minuciosamente decorado por mi mujer, me dice. -Yo tengo aquí al lado aquí este despachito que es donde trabajo. Su despachito lo adornan varios premios y reconocimientos a su labor interpretativa que me enseña y comenta con cariño.

El salón es grande, con mucha luz y aprovechado al máximo por el mobiliario, así que no me queda más remedio que mover algunas sillas para poder montar el equipo, que aunque poco, necesita unos metros.

Durante el proceso, Pepe me acompaña en todo momento aprovechando para conocernos mejor y charlando de esto y aquello, y de esos amigos comunes que han propiciado este encuentro.

Tengo claro que quiero sacar la faceta simpática de Pepe así que como la conversación es amena y fluida, durante la sesión aprovecharé para sacarle alguna sonrisa con ella.

Me habla con entusiasmo y de manera divertida de algunas anécdotas y detalles de su carrera. Y es precisamente esto lo que quiero ver luego, ese Pepe divertido y campechano.

No suelo hacer largas sesiones y esta tampoco lo va a ser, ya que me propicia buenas  tomas desde el principio. No obstante sigo charlando y disparando, buscando tranquilamente la que realmente me cuente lo que quiero.

Al cabo de unos minutos de divertida y cómoda sesión, creo que la tengo… ClicK!

 

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